EL DIAMANTE
El diamante de una estrella
Ha rayado el hondo cielo,
Pájaro de luz que quiere
Escapar del universo
Y huye del enorme nido
Donde estaba prisionero
Sin saber que lleva atada
Una cadena en el cuello.
Cazadores extrahumanos
Están cazando luceros,
Cisnes de plata maciza
En el agua del silencio.
Los chopos niños recitan
La cartilla. Es el maestro
Un chopo antiguo que mueve
Tranquilo sus brazos viejos.
Ahora en el monte lejano
jugarán todos los muertos
a la baraja. ¡Es tan triste
la vida en el cementerio!
¡Rana, empieza tu cantar!
¡Grillo, sal de tu agujero!
Haced un bosque sonoro
Con vuestras flautas. Yo vuelo
Hacia mi casa intranquilo.
Se agitan en mi recuerdo
Dos palomas campesinas
Y en el horizonte, lejos,
Se hunde el arcaduz del día.
¡Terrible noria del tiempo!
CARTA DE AMOR
MIGUEL N. LIRA
Pero tu voz, tus ojos y tu sonrisa
Todo ausente de mi, por tan cercano
Tu estas desde mi sangre y mis palabras
Despierta y manifiesta
Te defino en la luz de la mañana
Que abre mi sueño y noche;
En el aire que me dice que vivo
En la tierra y el cielo
En la piel de mis manos
Que se saben tu ausencia
Y en la amargura de tus pasos
Que camina la huella usurpadora
De quien borro los mios
Y me dejo en la sombra con los brazos unidos.
Y te conozco lejos por solo los latidos
De la sangre en mis sienes.
Siendo cuando tus ojos
Afirman su presencia con agujas de lumbre y aquieta los aromas
Siento cuando equilibras al pájaro y la nube.
Con el signo de la luz que construye tu cuerpo
Cautivo de mi amor arrodillado
Y en donde naces tu desde la muerte.
Que comienza en mis labios
Y se detienen ante tu nombre inolvidado olvido
Incapaz de decir sin recordarte
¡Fuera mejor ser ciego! Vivir como en un bosque
De noches largas prendidas en los pinos
Saberse tierra ya.
Saberse tierra!
Enmudecer por siempre y vivir en insomnios
Delimitando tu recuerdo.
Tu presencia en el aire
Tu sola luz deshijada en el alba
Que tormento de niebla en la garganta
Que incontenida angustia si te llamo
¡Con mi voz mas humana y tu no me respondes!
¡Oigo mi soledad como llanura donde gime la arena!
¡Y la hierba florece su altivez de silencio.!
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